
Son ya 4 años los que llevo cogiendo el bus para ir a la universidad durante 4 o 5 días a la semana dependiendo del curso, y aún así me sigo sorprendiendo con la variedad de personas que pueden ir en un mismo autobús.
Para mi y creo que para la gran mayoría, algunos de ellos son realmente odiosos.
Por un lado tenemos
los que huelen a algo, personalmente los odio con todas mis fuerzas, y más si se ponen al lado o cerca mio. Me acuerdo el año pasado, cuando todas las mañanas se sentaba detrás mio un hombre que olía a tabaco que tiraba para atrás. Es algo que no entiendo, si son las 7:30 de la mañana, como puede oler así? Será que no lava la ropa y al fumar como un carretillo se le queda el olor en la ropa y no la lava, porque no me creo yo que a las 7:30 de la mañana haya fumado tanto como para tener ese olor, menos mal que aquí una que es lista se refugiaba encogiendo el cuello y oliendo su propia colonia.
Luego está el que huele a alcohol, qué pasa, que se ha tomado ya media botella de vino nada más empezar el día? a esos me dan ganas de decirlos.. cierra esa bocaza que tienes y deja de dejar tu aliento por todo el autobús! cerdo!
Y por último está el que en lugar de no lavar la ropa como el del tabaco (que también puede ser que no la lave) no se lava él, debe ser que cuando ve la ducha en su baño piensa... y esto para que sirve?
Por otro lado está el pesado, que estando todo el autobús vacío tiene que sentarse al lado tuyo, y mira que tiene sitios vacíos, y que puede que tu vayas con tu bolso o mochila, tu paraguas, tu abrigo y tu carpeta con apuntes, que en lugar de sentarse en otro sitio, te manda quitarlo todo para sentarse al lado tuyo, ahí es cuando piensas... pero que ganas de dar por saco tiene la gente no? pero eso no queda ahí, este suele ser el típico pesado que encima quiere mantener conversación contigo. Te habla del tiempo, te hace preguntas, te cuenta cosas sobre su familia, y tu mientras tanto piensas... y qué me importa a mi tu vida si no te he visto nunca y espero no volverte a ver? a que fín tengo que responder yo a las preguntas que me hagas? por qué con la gente que hay en el autobús me ha tenido que tocar a mi?
Las jennys es otro tipo de "persona" que va en el autobús. Son chicas de entre 15 y 25 años diría yo y nada más entrar por la puerta las puedes reconocer. Suelen llevar un pantalón dos tallas más pequeñas para apretar y marcar todo, sin darse cuenta que sacan los michelines para afuera, suelen ser de color blanco, negro o rosa y el bajo del pantalón suele ser acampanado y roto de arrastrarlo. El pelo se podría decir que lo llevan blanco (porque eso ya no es rubio) o negro (porque no es moreno), es negro y normalmente en una coleta lo más alta posible. La mayoría llevan piercings, pendientes, colgantes o pulsera de oro y van maquilladas como un cromo. Se caracterizan porque no saben bajar el volumen de la voz, tienen que sobrepasar en tono al resto del autobús siendo ellas las únicas a las que se oye. Y ya el colmo de los colmos es cuando ponen la música del móvil sin tener auriculares, para que todo el mundo disfrute de sus "increíbles gustos musicales". Normalmente las suena con frecuencia el móvil, y hablan de manera que todo el mundo se entera de lo que le está contando al que está al otro lado del teléfono, por no decir que de sonido tienen algo del tipo... fulanita, el móvil te esta sonando cógelo ya! y así aumentando el volumen hasta que descuelga, que como la gusta hacerse notar, suele dejarlo un rato hasta que se percata de que medio autobús se ha enterado de que la llaman.
De éstas, también hay una variación en chico, los kies, que son casi casi iguales, con pantalones anchos unas tallas más grandes que la suya, enseñando los calzoncillos, con greñas, porque no se le puede llamar pelo, y a veces con gorra, aunque no haga sol. Si los ves andar tendrán unos andares raros, que parece que se valancean de izquierda a derecha.
También esta la persona que te mira, cuando entra echa un vistazo rápido hasta que se fija en alguien, del cual no retirará la vista hasta que se baje realizando un ataque a distancia.
También tenemos el del bocata, sí, ese que aunque en el autobús dice prohibido comer y beber, el tío se lleva su bocadillo, normalmente de chorizo o mortadela, sí de los que más olor dan, llenando la atmósfera del autobús de un olor típico de la sección de embutido del supermercado.
Otros que recuerdo ahora, son los chicos, generalmente sudamericanos, por los cuales no tengo nada en contra, si no fuese porque yo cuando quiero escuchar música, o escucho la del autobús, o mi mp4 con auriculares, no pongo el altavoz como ellos para que todo quisqui se entere de su música, normalmente el reggaeton, y cuidado que no se encuentre con una jenny, que entonces harán competiciones de quien lo pone más alto.
Y por último los niños pequeños, de los cuales sus madres dicen que son buenísimos, pero cuando suben al autobús se deben convertir en el diablo, porque no dejan de llorar en todo el viaje, motivo por el cual, el niño acaba pasando de mano en mano por las de todas las viejillas del autobús que piensan que la madre es joven sin experiencia y que ellas pueden callarlo, cosa que no consiguen.
Seguro que hay algún tipo más que no recuerdo, ah! si, todavía quedan algunas personas normales, como yo, que van a trabajar o a estudiar, con el sacrificio de todos los días tener que aguantar a los raritos de turno. Creo, que la compañía de autobuses tendría que hacernos un descuento por aguantar a toda esta fauna.